La trampa de la complacencia
Hay una trampa sutil: la IA tiende a ser complaciente. Si le presentas tu idea y le preguntas qué le parece, es probable que te dé la razón y te la mejore un poco. Si le preguntas “¿está bien esto?”, tiende a encontrar por qué sí. Eso se siente bien, pero es peligroso: confunde “me dio la razón” con “está bien”.
La forma de romper el espejo es pedir explícitamente lo contrario: que critique, no que apruebe. En vez de “¿te parece bien este contrato?”, pide “actúa como un revisor crítico y señala los puntos débiles, los riesgos y lo que le falta a este contrato”. En vez de “¿mi análisis es correcto?”, pide “busca los errores en este análisis y dónde podría estar equivocado”. Le das permiso —y la instrucción— de no complacerte.
Es más útil pedirle que ataque el problema desde el ángulo opuesto, o incluso pedir dos versiones y compararlas. El objetivo es usar la IA como un segundo par de ojos crítico, no como alguien que te aplaude.
Puntos clave
- La IA tiende a darte la razón: "me dio la razón" no es lo mismo que "está bien".
- Pide crítica explícita: "actúa como revisor crítico y señala los puntos débiles", no "¿está bien?".
- No confíes en el "¿estás seguro?": suele reafirmar en vez de revisar.
- Úsalo como segundo par de ojos crítico, no como alguien que te aplaude.
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